Prueba 10: Ahora tu!
Todo lo que empieza, acaba.
Es una ley Universal.
Todo comienzo tiene un final.
Normalmente las historias siempre nacen de uno de ellos. Esta empezó donde parecía que debía terminar.
Y hasta dentro de unos días, seguirá con vida.
Aunque quien sabe. Quizás será mucho más.
Hoy no nos preocupaba que algo pudiese fallar. Nos habíamos liberado de eso. No creíamos que pudiese acabar mal.
Hoy sólo era el comienzo del final.
No veáis esto como una prueba. La anterior fue la última. Mantendremos el nombre, por mantener el sentido.
Pero las pruebas acabaron en Oz.
Pese a todo, no pretendíamos cambiar nuestra manera de actuar. Lo que nos había llevado hasta aquí, había sido no renunciar a ser nosotros mismos.
Y no íbamos a hacerlo hoy.
Las historias únicas están hechas sólo de detalles. Y las personas únicas son las que logran conservar su diferencia.
Quedamos a media tarde con David.
Teníamos una ligera idea de lo que caminaba por su mente, pero como siempre, necesitábamos darle sentido al plan.
"Tienes miedo?"
"Siempre tengo"
"Hoy en principio no tenemos que hacer nada, no?"
"No, simplemente ayudarme a montarlo, del resto se encarga ella..."
"En que consiste esto, entonces?"
"Bueno, lo que haremos será prepararle un mural de fotos en casa de los vecinos, llenaremos una de las paredes del salón con cada una de las fotos de las pruebas que hicimos en todo este tiempo, luego ellos le entregarán un sobre en el que habrá una nota- He llegado hasta aquí conmigo, contigo, por ti, por mi. Pero ahora eres tu la que debe hacerme seguir. Necesito sólo un si."
"Un SI?"
"Y como contestará?"
"Eso es cosa suya..."
"No es por nada, tal vez soy un tipo raro por preguntarme esto, pero...como entraremos en casa de los vecinos?"
"Por la puerta, tío...por donde entras tu a los sitios?"
"Como les convenceremos capullo..."
"Ya está hecho..."
"Y eso?"
"Que te lo explique Andrés..."
"Te acuerdas del día de las velas?"
"No me jodas..."
"Pues si, he hablado con ellos, les he explicado la situación y lo que pretendíamos hacer,… me dijeron estar encantados de echarnos una mano,…y además, me quedé a cenar un par de noches más… “
"Estás intentando que te adopten?"
"Estoy pensando en adoptarlos yo..."
Eran prácticamente las 20:00 cuando entramos en el piso de sus vecinos. Nos estaban esperando con una mesa preparada para unos cien. Tal vez más. Habían liberado una de las paredes del salón. No quedaba nada que pudiese molestar.
Personalmente me choco mucho todo aquello.
Tenían cerca de setenta años, sin embargo colaboraban con nosotros. Nos dejaron su piso cuando apenas nos conocían de nada. Nos echaron una mano en todo esto. Y no tenían porqué.
Sigo sorprendiéndome. Y lo seguiré haciendo siempre.
"Oh, cuantos sois!... Pensaba que erais dos o tres!..."
"Ya nos ha hablado Andrés de vosotros..."
"Si, a nosotros también nos habló de Ustedes..."
"Y de Calpe..."
"Calpe? Tenéis que ir, es un sitio perfecto..."
"Iremos, ya los tengo medio convencidos..."
"Si,...es posible que cuando acabemos aquí ya vayamos tirando..."
"..."
"La chica está en casa..."
"Está?"
"Si, la hemos estado vigilando todo el día”
“Si entraba,… si salía..."
"Jajaja...en serio?"
"Si, ha vuelto a media tarde y no ha vuelto a irse…"
"Donde habéis estado todo este tiempo!!..."
"Es que es muy bonito hijo...muy bonito..."
"Yo a Merche la conquiste con elegancia..."
"Con elegancia? No me hagas hablar..."
"Hable, hable...está en su casa..."
"Pues hijo,…organizó en el pueblo una carrera de burros con otro muchacho que iba detrás mío, y apostaron que quien ganase, se iba a cenar conmigo..."
"Y ganó Ernesto, no?"
"Que va hijo,...a media carrera los burros empezaron ha darse de golpes,… ellos también, y al final el otro muchacho dijo que no quería saber nada más..."
"Bueno, ganó por abandono..."
"Ganó por bruto..."
"Pero ya le he cogido cariño y todo..."
"Jajaja"
Colocamos las fotos en la pared que nos habían dejado libre. En cada una de ellas, había reflejado un momento de cada una de las pruebas. En ninguna salíamos nosotros. Ni nada que nos pudiese delatar.
Tardamos poco en prepararlo. Hoy no tocaba correr. Ni esconderse.
Nos invitaron a cenar. Y no rechazamos la proposición. Una vez acabamos, estuvimos hablando de lo que haríamos, y del papel que le tocaba a cada uno.
"Bien, uno de ustedes ira a buscar a Laia, y la traerá hasta aquí,...bajaremos las luces, quedará mejor con poca luz, le dará un toque más íntimo,...entonces, una vez aquí, el otro la llevará hasta la pared de los recuerdos...y una vez los vea, le entregará el sobre..."
"Y que le decimos a Laia, hijo?"
"Mientras no le digan quien soy, ni quienes somos, pueden decirle lo que quieran..."
"Vale, pues que vaya Ernesto a buscarla..."
"Yo le daré el sobre..."
Bajamos las luces. Colocamos todo en su sitio. Había un gran pasillo que conducía hasta el salón. Una vez allí, a la izquierda. Una enorme pared blanca llena de todos aquellos momentos.
Conseguimos darle la imagen que queríamos.
Una vez listo, nos pusimos a ello.
Nosotros esperamos dentro de una de las habitaciones.
Y ellos fueron los que decidieron cuando comenzar a jugar.
A partir de aquí, os relato lo que nos contaron después, y lo que pudimos escuchar.
"Hola Ernesto...dígame..."
"Puedes venir un momento conmigo hija?..."
"Con usted?"
"Si, quiero enseñarte algo...me han dicho que es importante para ti..."
"Para mi?"
"Vamos..."
Los dos entraron dentro del piso. Y se situaron frente a la pared del salón.
"No puede ser..."
"..."
"No puede ser,...quien ha estado aquí?…”
"El mismo que nos ha dado este sobre..."
"…”
“Cuando estuvo aquí? Dijo algo más?”
"No, sólo nos dejo esto para ti..."
"..."
"No saben nada más, no?"
"Nos contó la historia, pero después se fue..."
“…”
"Puedo pedirles un favor?"
"Si, claro hija..."
"Vengo en un momento..."
"..."
"Ya estoy aquí, pueden darle esto cuando lo vuelvan a ver?"
"Una foto?"
"Si eres tu!..."
"Si, pueden dársela?"
"Y si no viene más por aquí?"
"Vendrá..."
"Como tu digas hija..."
"Se la daremos, no te preocupes..."
"Muchas gracias por todo..."
“Oye Laia una cosa…”
“Dime?”
“ Sigues teniendo el pato?”
“Si,…me lo quedé…”
“Son auténticas máquinas de cagar…”
“Jaja…si”
“Me marcho…”
"Que les vaya muy bien..."
"Adiós hija, cuídate..."
"Que vaya bien" "Cuídate!", me gustan esas maneras de finalizar los momentos. De alguna forma siempre pienso en quien lo dirá de verdad. Hay muchos que dudo que quieran que te vaya bien, y aún mucho menos que te cuides.
De todos modos, en este caso. Creo que todos fueron sinceros.
Laia se marchó. Y nosotros regresamos al salón. Les había dado una foto. Una foto suya. En la parte de atrás había un Enorme Si, hecho con rotulador negro.
Ser diferente. Ser único. Volvemos al primer punto.
Sólo podía responder así.
Nos quedamos un rato más allí. Hasta que creímos que era el momento perfecto para marcharnos. Era tarde. Ya no había riesgo.
Antes de marchar, les agradecimos todo lo que habían hecho por nosotros. Andrés les prometió volver. No dudo que lo hará. El resto también. También hablamos de irnos todos a Calpe. Los 7.
O los 8, quien sabe.
Una vez salimos, cogimos el coche y nos perdimos por Barcelona. No necesitábamos sitio al que ir. Ni motivo que nos llevase. No pensábamos detenernos. Sólo necesitábamos dejarnos llevar por la situación.
Sonaba Burning de The Whitest Boy Alive.
Disfrutábamos del momento. Ni siquiera necesitábamos hablar. Sabíamos que sólo nos quedaba un paso. Y ese era el final.
Quedan dos partes. Aunque realmente forman una sola.
En todo este tiempo hemos aprendido mucho. Y hemos olvidado mucho otro.
Pero sobretodo hemos entendido algo.
El amor viaja aparte. Se separa de la vida al nacer. Y durante toda la existencia, sólo les unirá un verbo, del que necesitarán beber.
Sentir.
No hay sentido sin sentir.
martes, 2 de noviembre de 2010
Se acerca el final
Os dejo la décima prueba. Nada más que aportar, hoy no tengo ganas
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