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¡Estoy vivo! ¡Estoy vivo!
¡Necesitaba gritarlo!
Y la verdad, es no ha sido fácil sobrevivir. Nada fácil. Esperemos al menos que la chica lo cuide.
Que con la tontería le pillamos cariño al señor del pico.
Bueno, os cuento.
Fue bastante caótico todo en general.
Quedamos a eso de las 18h cerca del Carmelo, al lado de un pequeño recinto llamado Martí Codolar. No sé si alguien de Barcelona lo conoce. Pero allí hay como una pequeña granja, que no parece estar vigilada por nadie. Aunque supongo que tendrá un dueño o alguien que se encargue. El plan consistía en entrar dentro del terreno y mangar un pato. No era fácil porque la única manera de entrar allí era por una pequeña rendija por la que prácticamente no pasaba nadie.
Al final nos metimos 3.
Otros dos esperaban fuera.
Aquello es una especie de terreno descontrolado, ni siquiera los animales están puestos de manera ordenada. Hay patos, Gallos, gallinas, conejos, palomas, e incluso alguna tortuga, todo revuelto, una cosa extraña...
Pero nos servía, porque nos susministraba el pato. Y nosotros queríamos un puto pato.
Si alguien piensa que fue fácil. Es que nunca ha ido corriendo tras un ave loco y acojonado.
No hay ser más inaccesible que un pato.
La parcela no era muy grande, y estaba cerrada por unas altas vallas.
Así que los animales no tenían escapatoria. Eso era lo único bueno.
Una vez dentro, nos miramos y analizamos la situación.
"¿Tu crees que son agresivos?"
"Supongo que si le tocas los cojones si"
"Deberíamos haberlo comprado"
"¿Y cuanto vale un pato?"
"Yo tengo una agaporni, tal vez hubiese valido"
"Nos van a matar..."
"Muerto por un pato..."
"Que asco de vida..."
Una vez asimilado el motivo por el que estábamos ahí dentro, nos pusimos manos a la obra.
Aquello parecía como si Freddy Kruger y Eduardo manos tijeras se dieran de hostias en la fábrica de pikolin.
Plumas por todos los lados, todos las animalitos gritando, nosotros también.
Parecía una puta prueba del gran Prix.
Encima los dos colegas que se quedaron fuera iban dando órdenes como si se hubiesen pasado la puta vida cogiendo patos en fincas ajenas.
Nos hemos tirado como 40 minutos detrás de los bichos, sin conseguir nada. Lo único que conseguíamos es que la gente se amontonase en la valla, para ver lo que estaba pasando.
Cosa que no era muy buena, así que nos metimos prisa, antes de que se liara.
No sin antes darnos cuenta de que uno de los presentes no se había leído Teo y
"Ya lo tengo, ya lo tengo"
"¿Lo has pillado?"
"Ostia, eres el puto amo"
"Déjanoslo ver..."
"¡Eso es una gallina gilipollas!!"
"¡Ah coño, entonces llevo 40 minutos detrás de una puta gallina?"
"Tío... (Facepalm)"
"A ver si explicamos mejor los planes..."
Después de ese pequeño percance mental. Nos la jugamos y acorralamos a un pato adulto en una de las esquinas del recinto. Tres contra uno, victoria asegurada.
Nos pillamos el pato, salimos, y fuimos directos para el coche, lo metimos en una caja que habíamos traído y nos lo llevamos a casa.
Como no sabíamos que hacer hasta la hora marcada. Llenamos el bidé y metimos al pato allí, pero el cabrón no estaba por la labor. Así que pensamos que tal vez con algo de comida lo calmaríamos.
El chaval del Ketchup vive sólo. Y por lo que parece no ha hecho la compra en su puta vida. Porque teníamos dos paquetes de donettes nevados y una lata de atún. Descartamos la lata de atún. Así que le ofrecimos los donettes y funcionó.
Vaya que si funcionó como que se trajinó todo el paquete de donettes nevados el solito.
Después de eso se acurrucó en la alfombra del baño y no se movió de allí en todo el rato.
Teníamos el pato, pero venía la segunda parte, llevarlo y dejárselo en la puerta.
Y como era de esperar, se volvió a liar.
Y se pudo liar antes, pero acabo en nada. Ya que unos gitanos que pasaron por allí, mientras esperábamos a que la chica llegase, nos dijeron muy amablemente que si les podíamos dar el pato.
Menos mal que evitamos que el chaval que lo llevaba se lo diese, porque estuvo a punto.
Una vez pasado el primer susto, seguimos esperando, la chica no venía hasta las 21:30. Pero a eso de las 21:00 decidimos ir a tomar algo a un bar que había no muy lejos, decidimos que un se quedaría esperando con la caja, lo echamos a suerte, y se quedó el perseguidor de gallinas.
Volvimos antes de la hora y nos temimos lo peor cuando le vimos rodeado de gente y agachado frente a un coche.
Si, se le había escapado. Y el puto pato iba pasando de coche a coche.
Nos pusimos a ayudarle, entre cuatro tratábamos de encerrar al pato para que no nos siguiese vacilando.
El otro, digamos que mediaba un poco con la gente para que no se amontonase ante el show.
"Es que eres gilipollas tío..."
"5 minutos con el puto pato y lo pierdes"
"Estaba hablando por el móvil y se ha escapado. Es que es muy listo, tío, es muy listo"
"¿Muy listo?...anormal..."
Lo peor fue que estuvimos a punto de echarlo todo a perder, cuando la chica llegó a casa, porque paso a escasos metros de donde estábamos, y fue de un pelo que no pillara al del Ketchup mediando con los fans del pato.
Al final cogimos al puñetero pato tirándole la caja encima, la caja seguía corriendo con el pato debajo, pero conseguimos pararle cuando se estampo contra el coche. La verdad es que eso fue curioso...
Pato en mano, o más bien, en caja. Nos cargamos de valor y nos dirigimos hacía la puerta. El seguro seguía bajado, así que teníamos y tenemos vía libre...
Junto con el pato escribimos una nota que ponía:
"El otro día fui algo patoso. Está vez el patoso es el"
Colocamos la nota, colocamos al pato. Y nos escondimos tras las escaleras. Pero teníamos un problema con el coleguita, y es que no quería estarse quieto, todo el rato se venía para las escaleras donde estábamos nosotros. Así que lo dejábamos una y otra vez, una y otra vez.
Hasta que el chaval que casi acaba jodiendo todo, tuvo una genial idea. Recordó que había pillado el paquete de donettes que quedaba, y que lo tenía en el coche. Así que le dimos las llaves y fue corriendo a buscarlo.
Era la última esperanza, pero debía salir bien.
Y salió bien.
Le empezamos a dar donettes, empezó a tragar. Y se acabó zampando prácticamente todos. Menos dos. Que se los dejamos en la alfombra, y allí que se quedó comiéndoselos.
Ese era nuestro momento. Así que aprovechamos y le enviamos un sms diciéndole que saliese a la puerta.
Esperamos en las escaleras cerca del piso de abajo, y escuchamos como se abría la puerta, lo siguiente fue un:
"Eeeh! ¿Qué haces tu ahí?"
Nos fuimos poco a poco, y esperamos a que pasase un tiempo prudencial. Volvimos a subir, y vimos que no había nada.
Los sms los enviamos siempre desde números diferentes, menos desde el del chico del Ketchup.
El que esta vez le envió el mensaje recibió cuando ya regresábamos uno que ponía:
"Seas quien seas, sigue haciéndolo"
Todos sonreímos como capullos.
CHAVALES, ¡Lo habíamos logrado!
Esta prueba me ha encantado!!!! Es genial.
ResponderEliminarAsi que la chica no tiene ni idea de quien es... jummm, interesante.
La situación de ese chaval es mucho peor que la mia, tener una lata de atún y 2 paquetes de donetes.. ¡es preocupante!
diosss yo soy ese pato y me plantan los donetes y me tiro ala cara del notas q m los a dao..........
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