Hace un día horrible, han bajado las temperaturas, no para de llover y de vez en cuando unos truenos del tamaño de América nos dan avisos de que la cosa no va a amainar. Pero todo eso hoy me da igual y ¿Por qué? porque señoras y señores...¡¡HE ACABADO LOS EXÁMENES!! POR FIN!! no hay palabras para explicar esta sensación, así que...no lo voy a intentar!!.
De todos modos no todo ha sido bueno, ha habido un momento al volver de mi encierro que he pensado en cuanta razón tenía aquél que dijo por primera vez "ojos que no ven, corazón que no siente" y es que he estado demasiado agusto en mi pompa sin saber nada de nadie que me inquiete.
Voy a dejar de escribir que me estoy poniendo pesada, mejor os dejo con la cuarta prueba de nuestro querido amigo del ketchup:
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¡Niños! ¡Niños! ¡Futuro! ¡Futuro!
¡Pillo sitio!
Definitivamente, y hasta el momento, ha sido la prueba más complicada y a la vez más extraña que hemos tenido…
Ha sido realmente, una cosa de niños.
Hace dos días hablamos con todos los chavales que teníamos cerca, para intentar que colaborasen con nosotros.
Los requisitos eran básicos. Primero, que fuesen niños. No valían hombres disfrazados de niños. Y lo segundo, que no pasasen de 12 años. Así que no valían hombres disfrazados de niños con más de 12 años.
Esta mañana hemos ido a recogerlos. No se que habrán dicho ellos, pero yo a mi tía le he convencido de que me llevaba a su hijo a
Co
“Vigila que se ponga la gorra. Y ponle crema, que aún se quemará”
“Si, no te preocupes, está en buenas manos”
“Bueno mama, me voy, que vamos a ir a desayunar”
“¿A desayunar? Pero si tu ya has desayunado”
“Ah si, es verdad…”
No me gustó nada aquello. Como sonaba. Ni su cara, ni como me sonrío. Mi primo era el más pequeño de los chavales recolectados, pero el más cabrón con diferencia.
Yo ya no quería quedármelo, pero necesitábamos más gente, y mi hermana no pasaba ya por niña, pero para nada…
“Ahora ¿Dónde vamos?”
“Ahora nos reuniremos con mis amigos, y con el resto de chavales”
“¿Cuantos niños son?”
“Creo que contigo
“¿Y niñas?”
“Pues creo que venía una”
“Está bien”
“¿Está bien? ¿Te la vas a ligar o que? Jaja”
“Yo paso de ligar, prefiero ser gormiti”
“¿Que coño es eso?”
“Buah, no sabes nada de la vida…”
No hay nada más imprevisible que un niño. Salvo el Windows Movie Maker, que nunca sabes cuando se va a calar.
A lo que iba. Cuando llegamos allí, todos llevábamos a nuestros chavales. Y por lo que pude ver, también compartíamos la preocupación por ellos.
“Bueno, vamos a empezar esto. Necesitamos organización. Tened en cuenta que debemos tener controlados a los chavales. A ver si aún les pasará algo.”
“Eh, que nosotros ya somos mayores”
“¿Mayores? ¿Cuantos años tienes tu?”
“
“Aún te puede pasar algo…”
“¿Cuantos años tienes tu?”
“
“Aún te puede pasar algo…”
“Centrémonos. Judith, tu serás la primera. Te dejaremos en su puerta, sentada en la escalera, mirando hacía la puerta, y cuando salga, le dices: “Vaya, ahora se porque le gustas tanto”
“¿Lo tienes claro?”
“Si”
“Si te pregunta cualquier cosa, limítate a sonreír. Y esto va por todos. No le digáis nada, y si debéis salir corriendo, lo hacéis”
“El que haga la prueba llevará uno de nuestros móviles, sabéis utilizarlos no?”
“Pues claro,…¿y tu?”
Picamos al timbre para ver si seguía en casa, y contestó. Así que situamos a Judith en su sitio, y seguimos con el plan.
20 minutos tardó en salir a escena. Al principio no se percato de la niña, pero después se detuvo y vimos como hablaban. Luego se fue sin más.
“¿Que te ha dicho? ¿Como ha ido?”
“Bien, al principio no escuchó la frase, pero se la repetí otra vez”
“¿Y entonces? ¿Que te dijo?…”
“Sonrío, y me dijo que quien era”
“¿Quien era quien?”
“Yo”
“Y le dijiste algo?”
“No, como habéis dicho que no diga nada”
“Bien, Bien”
“¿Y que? ¿Parecía contenta?”
“Si, sonrío y me miro un rato, luego se fue”
Pero aquello sólo fue un espejismo. Todo se fue complicando después.
“De momento todo nos ha salido genial, ahora debemos pensar en la segunda parte”
“¿En que consiste?”
“Ella suele desayunar y comer en un bar que hay cerca de su trabajo. Lo que debemos hacer, es que uno de los chavales se acerque antes de que entre, la detenga, le ofrezca unos croissants que habremos comprado previamente, y le diga “Le encantaría desayunar contigo”
“¡Perfecto!”
“¿Quien se ofrece?”
“¡Yo!”
“¿Tu? ¿Seguro?”
“Si, yo lo hago, yo hago lo de los croissants”
“Así me gusta, implicación, joder…”
“Vale, compremos antes los croissants, y luego vamos para allí, que todavía tenemos tiempo”
“Joder, a nosotros nunca nos compras croissants”
“Venga cabrones, que si esto sale bien, ya sabéis que os recompensaré”
Llegamos a su trabajo a eso de las 10h. Sabíamos que hasta y media no tenían una pausa para el desayuno. Según nos dijo nuestro contacto, la mayoría desayuna en la misma oficina, pero ella prefiere hacerlo fuera.
Coche situado, Croissant preparados. Chaval esperando. Todo estaba listo. Si hoy también decidía desayunar fuera, lo tendríamos todo controlado.
Y lo hizo. La vimos salir, y le dimos la señal al chaval. Había distancia hasta el bar, pero no podíamos perder tiempo.
“Vamos,¡ ahora!”
“¡Siii!”
Y lo que parecía estar controladísimo. Se complico hasta límites insospechados. El alegre jovenzuelo, cabronazo inigualable. Cambió el guión del la historia a su antojo. Y toma la decisión de irse con los croissants por donde le dio la real gana.
“Pero ¿A donde coño va el niño?”
“Puto Álvaro, sabia que me la iba a liar”
“Yo ya sabía que cuando ha pedido hacer la prueba, era porque tramaba algo”
“Joder, y ahora encima tenemos que saber donde cojones se ha metido”
“Y se ha llevado los croissant el cabronazo”
“Ves a por el anda, que es tu hermano”
“Si lo se, me traigo a mi padre que lo tengo enganchado a Teledeporte”
Era la primera vez que se nos complicaba tanto la historia. Además no sabíamos donde estaba el niño, y no cogía el teléfono.
“¿Que hacemos ahora?”
“Necesitamos un plan B”
“¿Y si alguno de estos entra y se lo dice?”
“¿Pero sin croissants?”
“Claro tío, de donde sacamos ahora los croissants”
“¡Yo!”
“Pero tu Judith, ya has participado antes, ya te conoce”
“Yo quiero, yo quiero”
“¿Seguro Miguel?”
“¡Si!!!”
“ ¿Estás seguro? Venga que si lo haces bien te hago lo que quieras para cenar”
“Mejor que lo haga mamá…"
“Puto crío,…bueno, pues que lo haga la mamá”
El hermano Ketchup se había ofrecido. Era nuestra única bala. O confiábamos, o no teníamos otra.
“¿Tienes claro lo que debes decir?”
“Si,”
“¿Que es?”
“Me encantaría desayunar contigo”
“No a ti, no, a mi, a mi…”
“Te encantaría desayunar conmigo”
“No, a ver si lo entendemos…debes decir…”Le encantaría desayunar contigo”
“Le encantaría desayunar contigo”
“¡Eso es!”
“Una vez más”
“Le encantaría desayunar contigo”
“De puta madre, vamos para allí”
Estaba claro que los niños son impulsivos. Es su esencia. Y ni nuestras promesas podían controlarlos.
Vimos como entraba en el bar. Vimos como se acercaba. Y vimos como le hablaba. Lo que realmente no sabemos, es lo que le acabo diciendo. Aunque estoy casi seguro que le soltó lo de “Te encantaría desayunar conmigo”, y después se marchó tranquilamente.
“¿Que como ha ido?”
“Bien”
“¿Que le has dicho?”
“Lo que me has dicho”
“Ya, pero dímelo otra vez”
“Le encantaría desayunar contigo”
“¿Seguro?”
“Si…”
No sabíamos si era cierto, pero necesitábamos creerlo. En ese mismo instante regresaron el niño de los croissants y su hermano.
“El cabrón estaba sentado en una portería zampándose los croissants”
“Pero tío…”
“Tenía hambre…”
“Pero ¿No te prometimos que después os daríamos todo lo que pudieseis comer?”
“Yo quería los croissants”
“Oye siento que la haya liado, ya ha pillado un par de collejones”
“Bueno, tampoco es eso hombre, al final ha ido Miguel”
“¿Si?, Y salió bien?”
“Queremos creer que si”
El chaval del Ketchup estaba bastante tocado. Tenía la mirada perdida, y sabía que las cosas no estaban saliendo hoy como el quería. De todos modos, sabía que no perdía la esperanza, de reconducir la situación.
“Bien, hagamos una cosa, llevemos a los niños que ya han participado a sus casas. No vaya a ser que pase algo”
“¡Yo no quiero ir a casa!”
“¡No, a casa no!”
“Pero no os podemos llevar todo el rato”
“¡A casa no, por favor!!!” “Nos quedamos con vosotros”
“Y que hacemos?”
“Mira, llevaos a los chavales al parque, a dar una vuelta por la playa, o donde tengan ganas de ir, yo me quedo con uno, y hacemos lo que tengas pensado hacer”
“Vale, me parece una buena idea”
“¿Cual es el plan?”
“Que suba hasta la segunda planta. Haciéndose pasar por el sobrino, hermano, hijo de la chica, la saque al rellano y le diga “Oye no habrás visto un pato por aquí, no? “
“Jajaja, vale,¿ quien se queda, pues?”
“¡Yo, yo quiero hacer lo del pato!”
“¿Como te llamas?”
“¡Edgar!”
“Es mi primo”
“Vale, pues llevaos a los chavales, y yo me quedo con el, luego os llamo, os cuento, y seguimos con la siguiente prueba, ¿vale?”
“Gracias tío, nos vamos entonces, que salga todo de puta madre”
“No te preocupes”
Ellos se marcharon, y yo me quede con el chaval. A priori no era sencillo, y menos teniendo cuenta como había salido antes.
“Que, ¿Cómo lo ves? ¿Lo tienes claro?”
“Si, le tengo que decir lo del pato”
“No estás nervioso ni nada, ¿no?”
“No, pero tengo sed”
“Jaja, yo también, vamos tomar algo anda”
Nos tomamos un refresco. Nos conocimos un poco más. Y repasamos el plan antes de dejarle justo en la puerta, y recordarle que una vez más lo que debía hacer.
“Que todo salga bien, pequeñajo”
“¡Si!”
“¡Te espero aquí!”
Estaba confiado en que saldría bien. Pensé que el chico lo había entendido todo. Supongo que el hecho de que nos lleváramos bien, me hizo pensar aquello.
Pero cuando vi que tardaba demasiado, me empecé a preocupar, y cuando vi que bajaba corriendo, me temí lo peor.
“Lo he hecho, lo he hecho”
“Si, ¿Ha salido todo bien?”
“Si, pero la chica está bajando”
“¿Como que esta bajando?”
“Se lo he dicho, y me ha preguntado quien era, yo me he ido corriendo, pero venía detrás. Lo que pasa es que yo corro un montón”
“Pero ¿que dices?”
“Mírala, Mírala, está ahí”
“Pero que co…”
“Si esa no es tío…”
“Si es esa”
“Que va, si lo único que tienen en común, es que son morenas”
“¿Se lo has dicho a esa?”
“Si”
“Mierda…”
“¡Hola! ¿Conoces a este niño?”
“Bueno, si…”
“Es que me ha ido a buscar, y me ha dicho no se que de un pato jaja”
“¿Un pato?”
“Ni idea, ya sabes como son los críos, tienen mucha imaginación jaja”
“Y ¿Por qué me ha pedido que saliese?
pes eso tampoco lo se, hemos venido a dar una sorpresa a nuestra hermana, que trabaja en la tercera planta”
“En la tercera? Pues ha venido a la segunda”
“Ah, a la segunda, pues será eso entonces”
“Es un poco desastre jaja”
“Que mono…jeje”
“Sentimos haberte molestado, pídele perdón a la señorita”
“No, hombre no hace falta, así me da el aire un poco jaja”
“Me subo a currar otra vez, que vaya bien la sorpresa”
“Gracias, y lo siento de nuevo”
“Nada. Adiós majo”
“Adiós”
“Joder, como la has liado jajaja…”
“¿m compras un helado?”
“¿1 helado?”
“Bueno, vamos a por un par, que yo también lo necesito…”
Preferí no decirle nada al psicópata del Ketchup. Le dije que todo había salido bien, y que el chaval lo había hecho perfecto.
Al niño le dije que era nuestro secreto, y que debíamos mantenerlo. Aunque no confiaba mucho en eso. Visto lo visto.
Una vez finalizada esta parte, nos fuimos todos a comer. A diferencia de las otras veces, estábamos un poco decepcionados. Sabíamos lo que queríamos hacer, pero no nos estaba saliendo.
“Que tienes pensado?”
“Pues esperar a que salga, no nos queda otra”
“Debemos seguirla. Si coge el metro, cogerlo también, si se va para casa, ir hasta su casa. En realidad dependemos de lo que decida”
“Que queréis comer chavales?”
“Carne con patatas!!”
“Tu no deberías comer, que ya te has zampado una caja entera de croissants”
“Pero ya hace un montón de eso…”
Una vez comidos. Alargamos todo lo que pudimos la sobremesa. Luego regresamos a los coches. La chica salía relativamente pronto. No podíamos perder mucho tiempo.
“Eh, ya sale, ya sale!”
“Creo que le esta esperando una amiga, no?”
“Vale, ahora atentos, dependemos de lo que hagan”
“Bien, parece que no van al metro!”
“Creo que se van para el paseo, tenemos que hacer algo rápido”
“Uno de los chavales tiene que ir corriendo con uno de nosotros”
“Yo quiero!”
“Tu, seguro?”
“Claro, yo aún no he hecho nada”
“Pero seguro? Mira que tu te cansas rápido”
“Que si. Que me aburro ya en el coche. Además huele a coco”
“Ah, eso es el ambientador”
“Vale, pues quien le acompaña?”
“Venga rápido, que las estamos perdiendo”
“Yo sólo voy con mi primo”
“Conmigo? Pero yo ya he estado en la última, tiene que ir otro ahora”
“No, yo solo voy contigo”
“Joder…”
“Ves anda, que las estamos perdiendo de vista!!…”
“Vale, vale, pero que le digo, o que hago…”
“Improvisa tío, corre, que se va!…”
“Puto día de mierda, vamos anda!…”
De nuevo me toco a mi todo el follón, y encima esta vez con mi primo. En el que no confiaba para nada. Me agobio bastante la situación, para que negarlo.
Nos pusimos a correr hasta que llegamos a una distancia prudencial. Las seguíamos, pero ellas no sabían que lo hacíamos. Sólo necesitábamos un momento para atacar.
Pasamos casi una media hora detrás de ellas, iban lentísimas, mi primo estaba cansadísimo, y yo estaba hasta los cojones.
Hasta que se nos abrieron las puertas de la posibilidad, cuando decidieron entrar en un Zara.
“Perfecto Nico, tenemos una oportunidad, no puedes fallarme, eh?”
“Que no!”
“Vale, pues tu ahora entrarás, te acercarás a ella,…sabes quien es no?”
“Claro, ya la he visto tres veces”
“Bien, pues te acercas y le dices – “Seguro que estás guapa con cualquier vestido. A el le gustarás de todos modos-“
“Lo tienes claro? O a lo mejor es muy larga”
“Joder primo, que no soy idiota”
“Vale, vale, pues ten mi móvil. Por si acaso. Sales tranquilamente de allí, y nos vemos en la esquina, si sale corriendo, corre todo lo que puedas y despístala, yo os seguiré como pueda, y sobretodo no pierdas el móvil, eh?”
“Sabes como va, no?”
“Que si, pesado…”
“Bueno chico, pues cuando quieras”
Estaba nervioso. Muy nervioso. Aquello podía enterrar el día por completo. O ser el milagro que buscábamos. Mi primo era como una moneda. Pero hoy me temía la cruz.
Y aún mas cuando pasaron 10 minutos y no salía.
Le estaba viendo, estaba hablando con ella, pero lo que debía decirle no pasaba de los 10 segundos.
10 minutos más, y empezaba a plantearme el entrar a por el. Cuando entonces vi como le daba dos besos, y caminaba hacía la salida.
En ese momento me aparte del ángulo de visión, y me escondí en la puerta que había cerca del zara. Cuando vi que la chica no salía, y ya no nos veía. Fui a por mi primo.
“Que se supone que le has dicho durante 20 minutos cabezón?”
“Ah, hemos estado hablando de nuestras cosas”
“Que cosas? De que me estás hablando…”
“Bueno, como he visto que la frase era poco, le he empezado a hacer preguntas. Que si estaba pasando un buen verano, que tipo de música escuchaba, que si le gustan los gormiti, porque le he dicho que yo iba a ser un gormiti…”
“Hostia puta, hoy me matan entre todos…”
“Tranquilo, que ha quedado todo genial…”
“Que más le has dicho?”
“Antes de irme, le he recordado lo que le dije al principio, y que aún tenía muchas cosas por ver”
“En serio?”
“Si, y le he dado un par de besos…”
“Ya, ya te he visto…”
Cuando se me paso el shock y asimile la situación, regresamos con todos.
“Que como ha ido?”
“Genial, todo genial…”
“Si, que le habéis dicho?”
“Bueno han entrado en una tienda de ropa y…”
“Y les he dicho que para ti todo lo que quedaba bien. Y que aún tenía muchas cosas por ver”
“En serio?”
“Si, si, en serio…”
Una vez salvada la situación, nos los llevamos a una especie de recreativos, para que se entretuviesen un rato, luego merendamos todos juntos, y ya encaramos la noche pensando en lo último que podíamos hacer.
Necesitábamos una despedida, y realmente el cabezón de mi primo tuvo una genial idea.
“No se me ocurre nada. Necesitamos algo para rematar el día"
“Un gran final al menos”
“Podríamos ir a su casa todos los niños, y decirle algo”
“Ostia puta, es una buena idea…”
“Es más, podrían subir hasta arriba, y picarle…”
“De puta madre cabezón…”
“Eh, no te pases, tengo la cabeza grande porque soy un gormiti”
“Ah si, un Gormiti…”
“Es que no sabes nada de la vida…”
Teníamos la idea, sólo quedaba llevarla a cabo. Así que una vez más nos plantamos en su casa. Pero en este caso, nosotros no éramos los protagonistas. Dejaríamos a los chavales arriba, y ellos se encargarían de lo hablado.
La puerta de abajo continuaba sin seguro. La verdad es que la vigilancia del edificio es una puta mierda. Pero eso es cosa suya, y beneficio nuestro.
Llegamos y volvimos a picar. Contesto de nuevo. Ya estaba en casa. Ahora nos quedaba saber que era lo que le podían decir.
“Vale, la idea es cojonuda, pero que le decimos”
“Que si ha tenido un día Indie Rock and Roll?”
“Eso es lo del otro día tío…”
“Vale, creo que ya lo tengo. Le podrían decir algo así:
“Hola! Tu sabes que lo niños y los borrachos no mienten nunca, no?
Pues debes hacernos caso cuando te decimos que le encantas, y que aún le quedan 8 maneras de demostrártelo”
“Ostia, me parece de puta madre tío!”
“Vosotros os veis capaces?”
“Claro! Si!”
Teníamos la idea. Así que nos pusimos en marcha. Colamos a los niños dentro del edificio, y seguimos la misma táctica que con el pato, pero en este caso sin donetes.
Nos esperamos en el rellano de abajo, y les vigilábamos a través de la rendija de la escalera. Todo estaba listo. Así que picaron, y abrió…
“Vosotros…”
“Hola! Tu sabes que lo niños y los borrachos no mienten nunca, no?
Pues debes hacernos caso cuando te decimos que le encantas, y que aún le quedan 8 maneras de demostrártelo”
“Pero ahora nos vamos…”
“Eh, esperad, un momento, decidle una cosa de mi parte. Decidle que esperare cada una de las 8 pruebas con la misma ilusión que he recibido las otras”
En ese momento desaparecimos del rellano, y nos fuimos hacía abajo, los chavales bajaron, ella se volvió a meter en casa, y sin creérnoslo habíamos conseguido darle la vuelta a la situación.
“Geniales chavales, geniales, mañana vamos todos a ver Toy Story 3, 4, y lo que queráis…!”
“Y comer, y comer!”
“Joder, tío tu te pasas el puto día comiendo…y comida también”
Nos marchamos. Dejamos a cada niño en su casa. Y como era costumbre, cuando nos quedamos solos, enviamos un sms a la chica.
“Dejaste que los niños se acercaran a ti?”
Y recibimos su respuesta:
“Les deje que me acercaran a ti”
que arte de prueba, y que paciencia con los niños. Novia de Luko, bienvenida a las vacaciones!
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